¿Sus correos electrónicos terminan a menudo en la carpeta de correo no deseado de sus destinatarios? La entregabilidad de los correos electrónicos no es una ciencia exacta, ya que depende de numerosos factores. Es importante señalar que los criterios de categorización como spam varían según los Proveedores de Acceso a Internet (FAI) y los clientes de correo electrónico. En este artículo, vamos a explicarle cómo saber si sus correos electrónicos se clasifican como spam, las razones más frecuentes detrás de esta clasificación y cómo puede reducir el riesgo de acabar en spam.
Unas tasas de apertura y de clics anormalmente bajas pueden ser una señal de que sus correos electrónicos se filtran como spam o son filtrados de antemano por los servidores.
Los mensajes de no entrega o de rechazo pueden indicar que sus correos electrónicos se filtran incluso antes de llegar a la bandeja de entrada de sus destinatarios.
Envíe sus correos electrónicos a direcciones de prueba para verificar si llegan a la bandeja de entrada, a la carpeta de spam o si no llegan en absoluto (y, por lo tanto, son filtrados de antemano).
Un contenido que incluya palabras frecuentemente asociadas al spam (también llamadas spamwords), enlaces sospechosos o contenido mal formateado puede desencadenar alertas por parte de los filtros antispam.
El uso de listas de correos electrónicos sin opción de suscripción previa o el envío a destinatarios que no han consentido recibir sus correos electrónicos puede provocar una clasificación como spam.
Si su dirección IP o dominio está asociado a envíos de spam en el pasado, esto puede afectar la capacidad de entrega de sus correos electrónicos.
Los proveedores de servicios de Internet suelen considerar sospechosos los correos electrónicos sin interacción (apertura, clic, respuesta).
Los errores de configuración del servidor de envío o los problemas de validación del dominio también pueden influir en la clasificación de sus correos electrónicos.
Obtenga el consentimiento explícito de los destinatarios y permítales gestionar sus suscripciones.
Redacte correos electrónicos pertinentes, bien estructurados y libres de términos sospechosos.
Evite enviar archivos adjuntos sospechosos o archivos ejecutables.
Implemente estos protocolos para reforzar la autenticidad de sus correos electrónicos.
Utilice herramientas de supervisión para seguir la reputación de su dirección IP y de su dominio.
No oculte la opción de darse de baja, no compre listas de correos electrónicos y, en general, no utilice técnicas asociadas al envío de spam.
Envíe correos electrónicos dirigidos en función de los intereses de los destinatarios.
Siguiendo estas recomendaciones, aumentará sus posibilidades de entregar sus correos electrónicos directamente en la bandeja de entrada de sus destinatarios, en lugar de que sean filtrados al inicio de la cadena de entrega o de que terminen en la carpeta de correo no deseado.